Request to Pay: la revolución silenciosa que aún no ha llegado

Europa innova en pagos, pero no siempre adopta lo que crea

En la Unión Europea y, particularmente en España, se han desarrollado y adoptado novedosos métodos de pago con una agilidad muy reseñable, como es el caso del Bizum, y los ha sustituido cuando han surgido otros más eficientes.

No tenemos nada que envidiar a otros países como el norteamericano, que ha relegado métodos de pago comunes en nuestra cultura, como las domiciliaciones bancarias, y en cambio ha mantenido instrumentos de pago prácticamente abandonados en el viejo continente, como el uso de cheques.

La domiciliación bancaria fue y es uno de los métodos de pago más populares adoptados en España para pagar de forma automática los más variopintos conceptos, desde tributos hasta pagos con frecuencia determinada como los suministros del hogar o las pólizas de seguros.

La domiciliación nos permitía “olvidarnos” de pagar manualmente en las fechas de vencimiento y así abolir de nuestras vidas la agenda de pagos. Esto funciona perfectamente cuando hay seguridad de que en las cuentas hay dinero suficiente para hacer frente a los recibos domiciliados; por ello muchas domiciliaciones vencen los primeros de mes, que es cuando teóricamente hay dinero fresco con las nóminas recién ingresadas.

El nuevo trabajador no cobra el día 1: el sistema de pagos aún no lo sabe

Esta es la visión tradicional de nuestra economía, pero ¿qué está ocurriendo con cada vez más frecuencia? Cada vez hay más trabajadores que cobran por obra o actividad en fechas indeterminadas y es complicado prever cuándo habrá dinero en la cuenta. El resultado es que los cobros fallidos se han incrementado sensiblemente con el consecuente coste para todos los agentes implicados.

Es por eso que se nos hace especialmente curioso que un método de pago que ya tiene historia en nuestro mercado no haya conseguido despegar de forma significativa. Nos referimos al Request to Pay que, en cierta manera, es una alternativa a las domiciliaciones bancarias.

Request to Pay: pagar cuando puedes, no cuando te cobran

Request to Pay nace para flexibilizar el sistema de pagos. Ahora no se intenta el cobro de forma automática, sino que el sistema pregunta al pagador si puede o cómo quiere pagar, de forma que los fallidos se reducen y, además, si se acepta el pago, no cabe la devolución. Este método, con la flexibilidad que proporciona al pagador, podría incluso resolver el “inconveniente” del poco uso de la domiciliación bancaria en mercados como el norteamericano, donde los usuarios rechazan taxativamente que “alguien o algo” pueda operar automáticamente sobre sus cuentas.

Las barreras que frenan su despegue

Parece que todo son ventajas, sin embargo, este método de pago no acaba de despegar. Entre las posibles razones podemos citar:

  • No se ha creado el efecto red necesario para generar una masa crítica que permita al mercado comprender el valor real de esta nueva forma de operar.
  • Otros métodos de pago como Bizum generan una competencia relevante al Request to Pay, que incluso coloquialmente se denomina como un “bizum inverso”.
  • Los beneficios de utilizar este método de pago no están claramente identificados para todos los actores involucrados: bancos, clientes, operadores…
  • Es preciso realizar una inversión en la implementación técnica y procedimental, incluyendo todos los circuitos de seguridad.

El reparto del beneficio: la clave para desbloquear el cambio

La respuesta a las cuestiones anteriores podría acelerar el proceso de implantación, pero sobre todo debe clarificarse el reparto del beneficio entre todas las partes. Por poner un ejemplo del pasado: hace más de 30 años, en el mercado asegurador se hizo un esfuerzo para que los clientes domiciliaran sus recibos, pero esa acción provocaba la reacción negativa de determinados agentes de seguros que preferían cobrar directamente a los asegurados y gestionar ese dinero un tiempo que les podría permitir algún beneficio financiero hasta que se lo abonaran a la aseguradora. La resistencia se venció bonificando con un 2% las comisiones sobre los recibos domiciliados. Al final, ganan todos.

Seguramente podemos hablar largo y tendido de este tema, pero lo que nos interesa ahora es abrir un sano debate sobre esta forma de operar los pagos.