El día que apagaron un modelo de IA (y por qué AXPE estaba preparada)

Lo que el veto a Fable 5 nos enseña sobre cómo hay que construir con IA: para no depender de ningún modelo en particular

Esta semana, un modelo de inteligencia artificial que llevábamos días utilizando en producción dejó de estar disponible de la noche a la mañana. No por un fallo técnico, ni por un cambio de precios: por una decisión de seguridad nacional de Estados Unidos, que obligó a su fabricante a cortar el acceso fuera de su país y terminó dejándolo inaccesible para todo el mundo. Un producto comercial, lanzado públicamente hacía pocos días, apagado por orden de un gobierno que no es el nuestro.

Lo contamos porque a nosotros nos tocó de cerca, y precisamente por eso queremos explicar cómo lo vivimos. En AXPE habíamos incorporado ese modelo —Claude Fable 5— al conjunto de modelos disponibles para nuestros desarrolladores en los proyectos de migración tecnológica de legacy que tenemos en curso. Cuando esta semana hubo que retirarlo, volvimos a Claude Opus 4.8 y a GPT-5.5 y seguimos entregando software exactamente igual, sin un solo día de parón. Y la realidad es que Opus 4.8 y GPT-5.5 nos dan más que capacidad suficiente para lo que necesitamos. El episodio, que para muchas organizaciones habría sido una crisis, para nosotros fue un cambio de configuración.

Esa diferencia —entre una crisis y un cambio de configuración— es de lo que va este artículo. Y es la lección más importante que deja el caso Fable 5 para cualquier Director General o CIO que esté metiendo la IA en el corazón de su negocio.

La IA ya es estratégica. Lo que cambia es de quién depende su acceso

Durante los dos últimos años la conversación sobre IA en las grandes cuentas y en las administraciones públicas ha sido casi siempre la misma: qué casos de uso, qué ahorro, qué productividad, qué modelo gana en tal benchmark. Conversaciones de producto. El apagón de esta semana introduce una variable que casi nadie estaba poniendo en la ecuación: la continuidad de acceso al modelo como riesgo de proveedor.

El acceso a la IA frontera ya no depende solo del contrato mercantil entre tu empresa y un proveedor. Depende, en última instancia, de la política del país donde ese proveedor tiene su sede. Si mañana tu motor de análisis documental, tu copiloto de desarrollo o tu sistema de instrucción de expedientes cuelga de un único modelo, alojado en un único proveedor, de una única jurisdicción, tienes el mismo perfil de riesgo que tenías cuando todo tu negocio dependía de un solo centro de datos sin plan de recuperación. Para una entidad financiera sujeta a DORA, o para un organismo que presta un servicio esencial bajo el ENS, eso ya no es un debate filosófico: es un riesgo operativo que a partir de ahora aparecerá en las auditorías.

La buena noticia es que tiene solución, y no es la que el ruido de fondo sugiere.

Soberanía no es tener un modelo propio. Es no depender de ninguno

La reacción instintiva al apagón es lamentar que Europa no tenga su propio modelo frontera y exigir uno. Es una aspiración legítima como país, pero es la respuesta equivocada para una organización que tiene que operar en 2026, no en 2030. Nadie va a construir un competidor de los gigantes americanos o chinos desde su dirección de sistemas, y mientras se espera a que alguien lo haga, se sigue expuesto.

La soberanía que sí está al alcance de una organización española hoy no consiste en tener un modelo, sino en no depender de ninguno en particular. Y eso es una decisión de arquitectura, no de geopolítica. Significa diseñar los sistemas de IA con el modelo tratado como lo que es —un componente sustituible— detrás de una capa que desacopla el caso de uso del modelo concreto que lo ejecuta. Hecho así, cambiar de proveedor es cuestión de horas. Es, literalmente, lo que hicimos esta semana.

Esta es nuestra convicción de fondo en AXPE, y la aplicamos en los dos planos donde la IA está cambiando de verdad el negocio de nuestros clientes: en cómo construimos el software y en cómo desplegamos la IA sobre sus datos.

Cómo lo construimos: la IA escribe el software, el criterio sigue siendo humano

Llevamos meses operando una fábrica industrializada de modernización de legacy en la que la IA hace el trabajo pesado. Sistemas críticos escritos hace treinta o cuarenta años en Natural, COBOL u Oracle Forms […] hoy los llevamos a un framework Java moderno en torno a doce meses, con paridad funcional probada extremo a extremo. No es una promesa de PowerPoint: hay backend y aplicaciones móviles ya en producción, escritos íntegramente con IA bajo supervisión de arquitectos.

Y aquí está la clave que conecta con Fable 5: el valor no está en el modelo, está en la orquestación. Lo que de verdad diferencia a AXPE no es el modelo de turno —que cambiamos cuando hace falta—, sino la fábrica que lo rodea: los agentes de mi­gra­ción, las librerías de integración corporativas y, sobre todo, el método de dirección humana. Por eso retirar Fable y volver a Opus 4.8 o GPT-5.5 no nos costó nada: la fábrica es nuestra, los modelos son intercambiables.

Cómo la desplegamos: IA soberana y privada, dentro del perímetro del cliente

El segundo plano es el de los casos de uso sensibles. La respuesta no es conectarse a un LLM comercial en una nube ajena, sino desplegar modelos especializados y eficientes dentro de la infraestructura del clienteon-premise, en su nube privada o en cloud soberano—, con explicabilidad y trazabilidad diseñadas desde el primer día para el AI Act.

Un modelo que se ejecuta dentro de tu perímetro no te lo puede apagar nadie, porque ya está en tu casa. Esa es la forma más concreta de soberanía tecnológica, reforzada por alianzas con tecnología de IA europea y cloud soberano en territorio español. Un stack europeo de extremo a extremo, sin dependencias de hyperscalers ni de modelos comerciales para lo que de verdad importa.

Lo que esto significa para la contratación pública

Hay una derivada que el sector público no debería ignorar. Un pliego que adjudica un servicio de IA sin exigir independencia de modelo, reversibilidad y plan de contingencia está mal diseñado a partir de hoy. Los órganos de contratación que empiecen a pedir esas garantías estarán protegiendo la continuidad del servicio público con el mismo criterio con el que llevan años exigiendo planes de reversión en los contratos de outsourcing.

La posición de AXPE

El dilema —cómo adoptar la IA rápido sin quedar atado a un proveedor— tiene solución: no hace falta elegir entre ir deprisa y estar protegido. La ventaja competitiva no está en acertar qué modelo ganará la carrera; está en construir de forma que no dependas de la respuesta.

Llevamos más de veinte años en los sistemas críticos de las administraciones públicas y las grandes cuentas en España. Nuestra apuesta es la de la ingeniería: independencia de modelo desde el primer día, IA aplicada al ciclo completo del software, y despliegue soberano para el dato que no puede salir.

Si en vuestro plan de sistemas la IA ya es una pieza relevante, la pregunta para el próximo comité no es «¿qué modelo usamos?», sino «¿qué pasa el día que no podamos usarlo?». Nosotros ya tenemos la respuesta, y esta semana la hemos puesto a prueba. Si os interesa contrastarla sobre un caso real, estamos disponibles.